“El mundo no va a cambiar de base, ya que se encuentra en un acelerado proceso de autodestrucción“.
Pensé que una frase tan brillante tendría un eco inmediato en la blogosfera de IloveIU, pero parece ser que pasó claramente desapercibida.
El artículo de Antonio Elorza en El País del sábado pasado, da dos o tres claves acerca de la crisis de la izquierda a la izquierda de la socialdemocracia en Europa Occidental, que bien merecen ser leídas y reflexionadas por todos los que nos reclamamos de este espacio.
Me parece curioso que los mejores diagnósticos de lo que le pasa a IU vengan de fuera (incluso de sus mayores detractores), y que aquí no les hagamos mucho caso, estando como estamos en la contabilidad de indios suscriptores de manifiestos que nos lleven a una nueva Asamblea (¿?) que elija una nueva dirección (¿?) para la nueva política (¿?) de una renovada organización (¿?).
Como dice Elorza, vivimos en una sociedad en la que los trabajadores pierden progresivamente capacidad adquisitiva y derechos laborales en la misma proporción en que compran 4×4 y aumentan su endeudamiento. Una sociedad que no quiere ninguna “sociedad alternativa”, que abandonó hace tiempo (allá por el 68) las ganas de ponerlo todo patas arriba, pero que sí necesita referentes políticos y sociales en su cotidianiedad diaria.
“Cuando los dirigentes de IU expresan la lógica preocupación ante una inminente agonía, buscan el remedio en la vieja línea, de reencuentro con una “alternativa”. Piensan que IU es necesaria por sí misma. El problema es que una organización a la izquierda del PSOE puede ser necesaria, si es capaz de percibir cuáles son los auténticos problemas del mundo de hoy, en gran medida desatendidos. De otra forma, su supervivencia resulta, antes que inútil, perniciosa“.
Estoy convencido de que sigue siendo necesaria una fuerza política que defienda los Servicios Públicos universales, gratuitos y de calidad, como principal forma de reparto de la riqueza en las sociedades occidentales; una organización que diga alto y claro que nadie puede jugar con el Derecho al Trabajo de las personas, ni con sus salarios, ni con sus condiciones laborales, ni mucho menos con la vida, y que es mentira que la flexibilización, la precariedad y la bajada de impuestos, fomenten la creación de empleo estable; una organización que ponga en primer lugar de sus reivindicaciones el modelo de desarrollo insostenible, el cambio climático y la autodestrucción del planeta; una organización que haga bandera de la Igualdad y la Libertad, igualdad y libertad entre hombres y mujeres en los sitios donde importa (en el trabajo, en la escuela, en los hogares, en los medios de comunicación, etc.), igualdad independientemente de tu origen, color, orientación sexual o religión…
Porque esa organización sí es necesaria y dudo mucho que exista si no es IU.
Y después de tener claro esto, dejaremos de hacer convocatorias de cara a la galería por la III República… porque el sentimiento republicano es resumidamente todo lo que se dice en el párrafo anterior… y así, sí se entiende. Dejemos la bandera en casa (por más que me guste la tricolor) y hagamos republicanismo pero del bueno.
Y después de tener claro esto, podremos debatir sinceramente sobre los sentimientos nacionales de uno u otro tipo, sobre las necesidades de nuevos modelos de financiación autonómica, incluso sobre los derechos de autodeterminación, pero sólo después de dejar claro lo otro, porque si no, es muy difícil de entender.
Y después, abramos bien los ojos y las orejas y enfrentémonos a nuestros fantasmas… y dejaremos de bendecir y apoyar todo aquello que suene remotamente a revolucionario o antiamericano, simplemente porque sí, porque está en el manual… y a lo mejor, así seremos capaces de criticar a Castro o a Chavez lo que sabemos que está mal, igual que lo hacemos con cualquier otro dirigente internacional (mira que es difícil estar por debajo de popularidad que Bush).
Izquierda Unida lleva demasiado tiempo con la Agenda política al revés, dando prioridad a lo que para los españoles no es prioritario, sino ajeno e incomprensible.
Hablo en primera persona, me siento tan responsable como el Coordinador o el último militante. Por eso me parece tan grave ver en qué se está convirtiendo la preparación de la IX Asamblea, que suena a mucho más de lo mismo, y que describe tan bien Elorza cuando lo llama “perfectismo”. Es como cuando reprendo a mi hija y me dice, papi, la última vez, a partir de ahora me portaré bien.
Estoy por escribir un manifiesto con todo esto… ;o)